Panorama Político Bonaerense
Elecciones

Comenzó el poroteo electoral en la Provincia

La posible suspensión de las PASO abrió una grieta dentro del propio oficialismo entre la postura del Gobierno nacional y la mayoría de los gobernadores peronistas que buscan directamente evitar esa instancia. (Dibujo: NOVA)

Por Maxi Pérez (@perezmaxi), corresponsal de NOVA en Casa de Gobierno y Legislatura bonaerense

La posible suspensión de las PASO abrió una grieta dentro del propio oficialismo entre la postura del Gobierno nacional y la mayoría de los gobernadores peronistas que buscan directamente evitar esa instancia y la posición de importantes dirigentes "sin tierra" e incluso algunos intendentes bonaerenses, que consideran necesaria esa instancia para legitimar y fortalecer su armado de cara a las generales.

El término medio que se está analizando en el seno del ejecutivo provincial los blanqueó en las últimas horas el viceministro de Salud, Nicolás Kreplak, quien abrió la puerta a la posibilidad de correr la fecha de las primarias y realizarlas más cerca de las generales, pero "de ninguna manera suspenderlas".

En cualquier caso, en el oficialismo respiran aliviados ante la casi confirmada participación de María Eugenia Vidal en el territorio porteño, lo que según la interpretación que hacen en el Frente de Todos es una muestra de que Juntos por el Cambio se prepara para una derrota electoral, aunque probablemente eso no se traduzca en un cambio en la relación de fuerzas de las Legislatura.

Sin candidatos a la vista, el Gobierno analiza finamente el comportamiento de cada sección electoral en comicios anteriores para vislumbrar el mapa posible ya sea en agosto o en octubre y los resultados de ese análisis no son tan alentadores a pesar de la confianza en un triunfo.

Es que el error que cometen muchos analistas políticos es afirmar que Juntos por el Cambio, sin candidato fuerte por ahora, tendrá dificultades de repetir la elección de 2017, cuando pintó la provincia de amarillo y le propinó una derrota a Cristina Kirchner. Esa evaluación puede ser correcta, pero lo que no se dimensiona de forma total es que el Frente de Todos, agrupa a lo que fue Unidad Ciudadana y al PJ, que llevó a Florencio Randazzo como candidato, y al massismo que sumó en aquella elección alrededor de 10 puntos.

Vale decir que el verdadero problema lo tiene el oficialismo que para mantener las bancas de aquella elección debería obtener alrededor del 50 por ciento de los votos, un resultado que reconocen como utópico incluso los dirigentes más optimistas, por lo que aspiran a una división los más profunda posible de la oposición para licuar los votos del macrismo y por lo menos mantener el equilibrio de fuerzas en ambas cámaras.

Las esperanzas del oficialismo están puestas en el porcentaje de votos que por derecha le puedan birlar a Juntos por el Cambio propuestas como la de José Luis Espert y la del Frente Patriótico de Alejandro Biondini que comenzó a acercar a peronistas desencantados con el Gobierno para presentar una propuesta completa en este turno electoral.

Según las estimaciones de la mesa chica del oficialismo, la tercera sección electoral volverá a ser clave para redondear un triunfo a nivel provincial y el resto de las secciones “ganables” son la primera y la segunda, y si bien no dan por perdidas el resto, admiten que será muy difícil hacer una diferencia, sobre todo si se sigue profundizando el malestar del campo.

El otro gran problema es determinar qué rol debería cumplir el gobernador Axel Kicillof, que se mantiene en caída libre en las encuestas, pero sigue siendo figura central en el Frente de Todos para alcanzar equilibrio entre los diferentes espacios y por eso algunos le asignan un protagonismo central de cara a las legislativas, aunque llamativamente no sean los sectores más kirchneristas los que buscan asignar ese rol.

Una de las pocas certezas es que Sergio Massa, conforme con el acuerdo a nivel nacional, de momento no está dispuesto a presionar por las listas bonaerenses, y aunque espera tener una de las lapiceras, ya le avisó a los propios que no van a sobrar los lugares, por lo que muchos deberán guardarse para el 2023, relegando en la mayoría de los casos, espacios a favor de La Cámpora.

En la vereda de enfrente la única decididamente lanzada en Elisa Carrió, que no termina de entusiasmar a los bonaerenses, ni siquiera sacándose de encima su relación con Mauricio Macri, con quien asegura que ya no habla, mientras se muestra cerca del diputado Maximiliano Abad, uno de los competidores en la interna del radicalismo, que también quedaría posicionado en caso de obtener un triunfo.

El otro actor de peso en precisamente el competidor de Abad, el intendente de San Isidro, Gustavo Posse que, a través de una alianza todavía no oficializada del todo con Emilio Monzó, tendría mejores chances, en caso de ganar la interna, de sumar tras de sí a sectores del peronismo no kirchnerista, aunque es espacio está siendo disputado también por el lavagnismo residual en cabeza de Graciela Camaño y también de un grupo de viejos dirigentes que encabeza Hilda “Chiche” Duhalde.

Por el lado del Grupo Dorrego que integran los intendentes del PRO, hay por lo menos dos que ya se lanzaron abiertamente, uno es Jorge Macri, y el otro es Julio Garro, que confían en ganar cómodamente la elección de este año y sumar legisladores propios pensando en el futuro armado para la gobernación.

En cualquier caso, de un lado y otro de la grieta se comparten algunas proyecciones y nadie duda que el Frente de Todos va a ganar las elecciones de octubre, aunque lo más probable es que no le alcanza para cambiar la relación de fuerzas en la Cámara de Senadores, por lo que deberá seguir dependiendo de acuerdos con el principal espacio opositor.

Lectores: 164

Envianos tu comentario

Nombre:
Correo electrónico :
Comentario: