El gesto que salvó una vida en Mar del Plata: una hermana donó su riñón y cambió el destino de su familia
Iban a viajar a Brasil cuando un control médico cambió sus planes y sus vidas. Beto, que arrastraba desde su nacimiento una enfermedad renal vinculada a un reflujo grado cinco y vivía con apenas tres cuartos de riñón en funcionamiento, debió ser internado de urgencia tras detectarse valores de creatinina, sodio y potasio peligrosamente alterados.
Lo que comenzó como un viaje familiar terminó en diálisis y en la inscripción inmediata en la lista de espera para un trasplante.
En medio de la incertidumbre, la respuesta llegó desde dentro del hogar: Adriana, su hermana y enfermera, ofreció donar uno de sus riñones.
La decisión, cargada de afecto y responsabilidad profesional, precipitó el procedimiento que cambió el rumbo del paciente. El trasplante fue exitoso: el riñón trasplantado funcionó casi de inmediato y tanto donante como receptor evolucionaron favorablemente bajo seguimiento médico.
La familia enfrentó además otra prueba simultánea: el hijo menor debió ser internado por un cuadro respiratorio durante esos días, lo que multiplicó la angustia pero también la solidaridad entre sus miembros.
Esa doble experiencia (la enfermedad severa, la donación y la hospitalización del niño) reforzó los lazos familiares y el agradecimiento por el acompañamiento recibido por parte del personal sanitario.
Hoy viven en Mar del Plata con una mirada distinta sobre lo cotidiano. Beto continúa con medicación inmunosupresora de por vida y una dieta controlada, pero cuenta con una nueva oportunidad para disfrutar de la vida gracias al gesto de su hermana.
La historia, además de celebrar la recuperación, deja un mensaje claro: la donación de órganos salva vidas y la decisión de un familiar puede transformar una crisis en esperanza.







Seguí todas las noticias de NOVA Bonaerense en Google News













