Política
Pájaro que comió, voló

El pichón abandonó el nido: el enano Kicillof se corta solo y le dice "chau" a CFK para armar su propio bloque

El gobernador bonaerense Axel Kicillof se agrandó como sorete en kerosén y se distanció del espacio de su ex jefe, la ex presidente condenada por corrupción Cristina Fernández de Kirchner.

El gobernador Axel Kicillof comenzó a ejecutar un movimiento largamente insinuado: despegarse del liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner y avanzar en la construcción de un espacio propio dentro del peronismo.

El distanciamiento con su ex jefa política ya no es un rumor de pasillos, sino una estrategia explícita que apunta a consolidar poder territorial y proyección nacional.

Tras un breve período de bajo perfil, Kicillof prepara su reaparición con una agenda intensa. Desde este fin de semana retomará las recorridas por distritos turísticos de la costa atlántica y otros puntos clave de la provincia, con el doble objetivo de reactivar el vínculo con el electorado y mostrarse cerca de sectores productivos, en especial los ligados al turismo. Las actividades incluirán conferencias y encuentros políticos destinados a exhibir las políticas de su gestión y a reforzar su perfil de liderazgo.

El punto de inflexión llegará en febrero de 2026, cuando el mandatario bonaerense comience a formalizar el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), un proyecto de alcance nacional que busca fortalecer al peronismo desde una identidad menos dependiente del cristinismo.

En ese marco, Kicillof pretende posicionarse como el principal articulador de la oposición al prescindente Javier “Jamoncito” Milei, con la mira puesta en las elecciones de 2027.

En paralelo, avanza la consolidación del bloque Fuerza Patria, que ganó visibilidad tras los primeros encuentros realizados en la Casa de La Pampa, en la Ciudad de Buenos Aires. La intención es clara: que los gobernadores peronistas tengan mayor peso en el Congreso y definan una identidad política propia, reduciendo la gravitación de Cristina Kirchner en las decisiones del espacio.

La relación entre Kicillof y la ex presidenta atraviesa su momento más frío. No existe hoy un canal de diálogo efectivo entre ambos. La última reunión registrada data del 1 de octubre de 2025 y, desde entonces, no hubo contactos, ni siquiera gestos mínimos durante fechas sensibles o situaciones personales. El silencio mutuo refuerza la idea de un quiebre difícil de revertir.

Este alejamiento se traduce en una apuesta por un liderazgo peronista de impronta federal, donde los gobernadores dejen de ocupar un rol secundario y empujen sus propias agendas. En ese sentido, movimientos como la visita de Gildo Insfrán a Kicillof en Formosa no resultan casuales, sino parte de un reordenamiento interno que busca mostrar músculo político y coordinación.

Con un 2026 que se perfila decisivo, Kicillof parece decidido a abandonar definitivamente la sombra del kirchnerismo para jugar su propia partida. El pichón dejó el nido y ahora intenta volar solo, convencido de que el futuro del peronismo se define lejos del mando de Cristina Fernández de Kirchner.

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