Kicillof se enfrenta a su peor evaluación mientras crece el malestar general por la pésima gestión en seguridad
La última medición del Índice de Sustentabilidad Gubernamental (ISG) volvió a exponer un panorama incómodo para Axel Kicillof.
El relevamiento, que promedia veinticuatro variables vinculadas a imagen personal, desempeño y afinidad ideológica, ubicó al gobernador con un puntaje global de 2.76 sobre una escala de uno a cinco, dentro de un rango considerado débil.
Aunque la afinidad ideológica mostró el mejor rendimiento del mandatario, con 3.02, la distancia respecto de la valoración de gestión —apenas 2.50— dejó al descubierto el principal flanco crítico.
En esa área, los números fueron especialmente bajos en seguridad, salud, educación y eficiencia administrativa. La inseguridad, uno de los problemas más sensibles para la población, fue evaluada con 2.39, mientras que el sistema de salud y los hospitales quedaron en 2.41 y la educación en 2.43.
En la dimensión de imagen personal, el promedio de 2.75 tampoco aportó aire fresco. Los atributos mejor calificados —honestidad, autenticidad e inteligencia— no lograron compensar los puntajes más flojos en carisma, cercanía y liderazgo.
El contraste más evidente surgió entre el discurso y los resultados concretos. Frases como “Gobernadores no somos empleados del presidente” y “Producción requiere Estado activo” obtuvieron mayor adhesión ciudadana, pero esa recepción favorable no se tradujo en una mejora de la percepción sobre la gestión provincial.
Los datos sobre las preocupaciones de la ciudadanía también reforzaron el cuadro adverso. La inseguridad, la corrupción y la economía encabezan el listado, y todas recaen parcialmente en responsabilidades provinciales.
Además, se observaron diferencias por género: los hombres manifestaron más inquietud por inseguridad, incertidumbre económica y vivienda, mientras que las mujeres marcaron niveles superiores de preocupación por corrupción, inflación y falta de servicios básicos.
A pesar de las críticas, existen políticas que sí encuentran amplio consenso ciudadano. Más de 75 por ciento de apoyo registraron iniciativas como agilizar la justicia, reforzar las inversiones en salud, implementar planes contra inundaciones y aplicar controles más estrictos sobre la corrupción en obras públicas.
También hubo respaldo significativo a una mayor presencia policial y a una reforma educativa con evaluación docente.
El panorama político general sumó otro dato delicado para el oficialismo provincial: todos los dirigentes peronistas medidos mostraron diferencial de imagen negativo. Los únicos con saldo favorable fueron Diego Santilli, con 3.3 positivos, y Javier Milei, con 1.2.
Entre las figuras del peronismo, el mejor ubicado fue Gabriel Katopodis, aunque con un diferencial negativo de 9.9 y un 17.7 por ciento de desconocimiento.
En cuanto a la distribución identitaria del electorado, el estudio detectó que más de 30 por ciento se encuentra en un espacio volátil o sin identidad partidaria firme, un factor que aumenta la incertidumbre política de cara a los próximos meses.







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