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El caso Elizabeth Reyes

La terrible historia de desamparo de IOMA hacia una madre que vela por la salud de sus hijos

Una mujer de 35 años llevó ante la Justicia un reclamo por la falta de atención de IOMA a sus dos hijos de seis y ocho años, quienes padecen epilepsia refractaria, y a pesar de ello las respuestas no llegan.
La víctima es Elizabeth Reyes y sus dos hijos: Bruno, de seis años y Carla, de ocho, los que sufren por la inoperancia y falta de eficacia de la obra social.
Desde mayo la Justicia Civil y Comercial de San Martín, a través del Juzgado número dos dispuso que IOMA asista en todo lo necesario a Bruno, pero aún así, casi nada ocurre.

Una mujer de 35 años llevó ante la Justicia un reclamo por la falta de atención de IOMA a sus dos hijos de seis y ocho años, quienes padecen epilepsia refractaria, y a pesar de ello las respuestas no llegan.

La víctima es Elizabeth Reyes y sus dos hijos: Bruno, de seis años y Carla, de ocho, los que sufren por la inoperancia y falta de eficacia de la obra social.

Desde mayo la Justicia Civil y Comercial de San Martín, a través del Juzgado número dos dispuso que IOMA asista en todo lo necesario a Bruno, pero aún así, casi nada ocurre.

Elizabeth vive en La Matanza y es enfermera, pero por la falta de respuestas de la obra social no puede ejercer su profesión, y junto a su esposo, docente, dan pelea para que sus hijos tengan la mejor calidad de vida dentro de todo lo posible.

Bruno tiene una parálisis cerebral y epilepsia refractaria y ningún medicamento parece hacer efecto, por lo que casi todos los días convulsiona.

Carla sufre epilepsia refractaria y a ella sí los medicamentos la ayudan. De hecho puede ir a la escuela pero al no contar con una asistente terapéutico, las inasistencias podrían dejarla sin la posibilidad de pasar de año.

Los niños se atienden en el Centro Integral de Epilepsia del Fleni pero por la falta de pagos de IOMA, la atención se vio severamente afectada.

Elizabeth habló con NOVA para manifestar su preocupación: “Presentamos un amparo ante la justicia para que mis hijos reciban la atención que necesitan. Cada medida cautelar que pedimos nos cuesta unos 180 mil pesos, y las respuestas son lentas”, dijo.

“Necesitamos una cuidadora domiciliaria las 24 horas del día para Bruno, y solo nos mandan unas pocas horas dos o tres veces a la semana, y con una absoluta falta de profesionalismo”, explicó la mujer.

“Bruno necesita una silla de rueda a medida postural, un bipedestador y una silla de baño, pero nos dijeron que recién va a estar disponible en un año”, indicó Elizabeth.

El niño necesita también asistir a un CET, una escuela especial para chicos como Bruno. Tampoco llega ese servicio.

El fallo del juzgado indica que la obra social debe brindar todos los servicios que soliciten los profesionales que atienden a Bruno, sin embargo, el impacto de la disposición legal no se ve.

Elizabeth ya sufre ataques de pánico por el estrés de lo que le toca vivir. Bruno duerme tres horas al día y aunque ella está siempre a su lado, no es suficiente.

Desde IOMA solo escuchan excusas y sufren de su burocracia. La familia de Elizabeth necesita de inmediato que la obra social estatal se ponga las pilas y dé respuestas concretas.

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