Economía y Empresas
¡Seco como pastel de polaco!

Le cortaron el chorro a Kicillof: mirá cuanta plata perdió la provincia en enero por el ajuste de coparticipación

El Gobierno bonaerense sufrió una caída de 80 mil millones de pesos dado que Nación se niega a enviarle fondos al enano comunista Axel Kicillof. (Dibujo: NOVA)

El Gobierno del enano comunista Axel Kicillof atraviesa uno de sus momentos financieros más delicados, con una pérdida de más de 80 mil millones de pesos en enero producto de la caída de la coparticipación nacional.

Sin embargo, lejos de asumir responsabilidades propias, la administración bonaerense volvió a recurrir al libreto conocido: culpar al “modelo económico” del Gobierno nacional y presentarse como víctima de un esquema antifederal.

La merma de recursos responde, en lo concreto, a un desplome del 12% en la recaudación del IVA, un impuesto directamente vinculado al consumo interno. En promedio, las transferencias a las provincias cayeron un 6,7% interanual, lo que implica un recorte global cercano a los 400 mil millones de pesos. Para Buenos Aires, el impacto fue especialmente duro: unos 82 mil millones menos en apenas un mes.

El dato deja al descubierto una contradicción central del discurso oficial bonaerense. Mientras el ministro de Economía provincial, Pablo López, habla de la “inviabilidad del modelo” y acusa al Gobierno nacional de antifederalismo, la realidad muestra que la Provincia depende críticamente de un nivel de consumo que no logra sostener, ni estimular, desde su propia política económica. La caída del IVA no es un fenómeno abstracto: es el reflejo de una economía provincial sin dinamismo, con presión impositiva elevada, escasa inversión privada y un Estado sobredimensionado.

Lejos de plantear una autocrítica o revisar el rumbo, el Gobierno de Kicillof insiste en trasladar la responsabilidad hacia Nación, incluso cuando la discusión de fondo expone problemas estructurales de larga data en la administración bonaerense. La Provincia más grande del país vuelve a mostrar su fragilidad fiscal, atrapada entre un gasto rígido, una dependencia extrema de transferencias y una narrativa política que prioriza la confrontación antes que las soluciones.

En medio de la negociación entre el Ejecutivo nacional y los gobernadores por la reforma laboral y otros cambios fiscales, la postura del gobierno bonaerense parece más orientada a sostener un posicionamiento político que a encarar un debate serio sobre cómo generar ingresos genuinos y reducir la vulnerabilidad financiera. Mientras tanto, los números hablan por sí solos: menos consumo, menos coparticipación y un Tesoro provincial cada vez más comprometido.

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