La Provincia
¿Se pasan de buenitos?

Malestar con Martín Insaurralde por contratar a funcionarios de María Eugenia Vidal

Se trató de un gesto político noble y ultraísta, sin dudas, que buscaba no replicar el plan sistemático implementado por Cambiemos al abordar el poder en 2015. (Dibujo: NOVA)

Axel Kicillof al asumir, la jornada del 10 de diciembre de 2019, se comprometió a mantener a la planta de trabajadores estatales ingresados en la gestión de Gobierno de María Eugenia Vidal. Se trató de un gesto político noble y ultraísta, sin dudas, que buscaba no replicar el plan sistemático implementado por Cambiemos al abordar el poder en 2015: controlar, identificar y echar, sin razón justificada, a los trabajadores/militantes kirchneristas.

La decisión del primer mandatario fue un gesto que evitó el sufrimiento que miles de “familias kirchneristas” padecieron por parte de la acción vengadora de la gestión de Vidal, que paralelamente Mauricio Macri aplicó en la administración nacional.

Ahora bien. En una suerte de balance en ese entonces, pareció que no era proporcional la cantidad de adherentes al Frente de Todos que retornaron a la gestión durante 2020, a los funcionarios y trabajadores de Juntos por el Cambio que se mantuvieron en sus cargos. Esa “percepción general” se materializó en su momento con duros cuestionamientos a través de las redes sociales.

Desde que asumió, la mira se posó sobre el jefe de Gabinete bonaerense, Martín Insaurralde, al trascender que mantiene en sus cargos (de tercera y hasta segundas líneas, no trabajadores llanos) a dirigentes y militantes de Juntos.

El más reciente fue la designación como director de Proyección Normativa y Documental en la Jefatura, de Joaquín Rabal, un ex militante de la Franja Morada en la UNLP y asesor directo de Vidal gobernadora.

Trascendió que Rabal se formó en la Escuela de Dirigentes Políticos del PRO y como asesor de la ex gobernadora se desempeñó en la Subsecretaría de Coordinación Administrativa de la Jefatura de Gabinete, tal como se evidencia en sus redes sociales.

“Sostener al laburante es una cosa, pero a un funcionario directivo después del desalmado daño que hicieron en los cuatro años que estuvieron (por Vidal y equipo), es un sinsentido inexplicable por parte de Insaurralde”, se lamentó a NOVA un director de la misma Jefatura de Gabinete.

De todos modos, cabe recordar que el caso de Rabal, es uno en decenas. En casi toda la órbita ministerial y descentralizada de la gestión de Kicillof mantuvieron cargos importantes calidad de militantes de Juntos. Y el malestar, en las redes, “la muchachada kirchnerista/camporista lo hace notar”.

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