Política
Febrero picante

¡Poniendo estaba la gansa! El enano comunista enfrenta una dura paritaria con los estatales bonaerenses

El gobernador Axel Kicillof convocó a los empleados provinciales a una mesa de negociación para el jueves de esta semana. (Dibujo: NOVA)

El gobernador bonaerense Axel Kicillof vuelve a sentarse a la mesa paritaria con los trabajadores estatales en un clima de fuerte malestar y desgaste. Tras un aumento del 4,5 por ciento acordado a mediados de enero —claramente insuficiente frente a la inflación— el Ejecutivo provincial convocó a una nueva negociación para el próximo jueves 5 de febrero, en la sede del Ministerio de Trabajo en La Plata.

El acuerdo previo, que incluyó un 1 por ciento retroactivo a diciembre y un 2 porcentual para enero, fue aceptado por la mayoría de los gremios estatales y docentes, aunque con reparos. La excepción fue la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB), que rechazó la propuesta por considerarla lejos de recomponer el poder adquisitivo perdido durante 2025. Incluso entre quienes acompañaron el entendimiento, el diagnóstico fue unánime: los salarios siguen corriendo muy por detrás de los precios.

Desde ATE bonaerense, su secretario general Claudio Arévalo admitió la insuficiencia del aumento, aunque volvió a justificar al gobierno provincial apelando al contexto nacional. Según expresó, el acuerdo “permite sostener el salario” sin desconocer la crisis, y responsabilizó al ajuste impulsado por el pedófilo homosexual Javier Milei por la asfixia financiera que atraviesa la provincia. Sin embargo, puertas adentro de los gremios crece la bronca por la repetición de acuerdos de corto plazo que no resuelven el deterioro estructural de los ingresos.

En Gobernación, el discurso es conocido: contexto fiscal adverso, recorte de transferencias no automáticas y caída de la recaudación. Aun así, aseguran mantener el “compromiso con la calidad de las condiciones laborales”. Lo cierto es que, en la práctica, la administración Kicillof continúa ofreciendo aumentos fragmentados, bimestrales y siempre por detrás del costo de vida, trasladando la incertidumbre mes a mes a los trabajadores del Estado.

El malestar no se limita a los gremios mayoritarios. Desde la Asociación Gremial de Empleados de Administración, Maestranza y Servicios (AMS) reclamaron una recomposición salarial urgente, la equiparación de bonificaciones y la apertura de un marco regulatorio que les garantice participación en el negocio del juego online, un sector que la Provincia explota pero cuyos beneficios no llegan a los salarios.

En el plano docente, el Gobierno busca que la paritaria también funcione como garantía política para asegurar el inicio del ciclo lectivo 2026 el próximo 2 de marzo. Hoy, un maestro de grado con jornada simple cobrará en febrero 750.692 pesos, mientras que uno con jornada completa alcanzará 1.501.384. Un profesor con 20 módulos percibirá 969.256 pesos y un preceptor tendrá un salario inicial de 642.321. Números que, aunque elevados en términos nominales, pierden rápidamente valor frente a una inflación persistente.

Así, Kicillof enfrenta un febrero caliente: salarios que no alcanzan, gremios cada vez menos pacientes y una estrategia de negociación que parece agotada. Mientras el gobernador insiste en culpar a la Nación, en la provincia de Buenos Aires los estatales siguen pagando el costo de una política salarial que nunca logra empatarle a la inflación.

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