VIDEO | San Martín, el municipio donde tenés que estar listo para que te roben, ver perros muertos y basura en la calle
El abandono del municipio de San Martín es evidiente, ante ello y consultado por NOVA sobre la situación de emergencia que se vive allí, el dirigente de La Libertad Avanza (LLA) y vecino, Cristhian Castro dijo:
“Lo que está pasando en San Martín ya no es un problema político, es una emergencia total. En San Martín te roban, te pegan un tiro y con suerte te salvás, pero además convivís con basura acumulada durante semanas, ratas, focos infecciosos y perros muertos tirados entre los residuos. No es una metáfora: es una realidad que vecinos ven todos los días en distintos barrios del distrito.
Los vecinos viven con miedo. Miedo a salir, miedo a volver, miedo a que les pase algo y que nadie responda. A esto se suma una desidia urbana extrema: pozos abiertos, sumideros colapsados, calles destruidas y verdaderos abismos en la vía pública. Si no te roban, te caés en un pozo. Y si te caés, nadie responde.
El municipio suele hablar de cámaras de seguridad, pero la realidad es otra: las cámaras funcionan al azar; muchas están rotas y otras tapadas por árboles sin poda, mal ubicadas o directamente fuera de servicio.
No hay monitoreo eficaz, no hay prevención real y no hay respuesta inmediata cuando ocurre un hecho grave. La inseguridad no se combate con carteles ni anuncios. Se combate con gestión, control y presencia real del Estado.
A esta situación se suma otro problema grave y constante: la falta de iluminación pública. Vecinos denuncian oscuridad total en numerosos barrios, con luminarias quemadas, sectores donde no hay luces y otros donde las luminarias son viejas y no alumbran lo necesario para prevenir el delito.
La falta de un sistema de iluminación moderno y eficiente genera zonas liberadas, facilita robos y hechos violentos y agrava la sensación de inseguridad.
Sin luz, no hay prevención. A esto se suma la falta de operativos de control del municipio, con recorridas irregulares y ausencia total de presencia preventiva en calles y barrios.
San Martín tiene un sistema de salud municipal precario, desbordado y sin garantías. Los centros de salud y hospitales funcionan a la suerte: demoras interminables, falta de recursos y atención que depende más del azar que de un sistema organizado. El sistema de emergencias es alarmante.
Las ambulancias no llegan a tiempo o directamente no llegan. En cualquiera de estas situaciones —un robo, una caída en un pozo, una infección, una emergencia sanitaria— podés quedar gravemente herido o morir esperando asistencia.
Vecinos de distintos barrios relataron que, ante las inundaciones recientes, el intendente no se acercó a los barrios afectados. Según los propios vecinos, solo apareció en puntos puntuales para dar explicaciones, sin llevar soluciones, sin ayuda concreta y sin asistencia real. Los vecinos quedaron totalmente desamparados, enfrentando el agua, las pérdidas y el miedo en soledad.
La indignidad no termina ni siquiera con la muerte. El cementerio municipal se inunda, las sepulturas quedan bajo el agua y los cuerpos flotan. Ni siquiera la muerte tiene respeto ni dignidad en un distrito abandonado por la gestión.
Esto ya no es una gestión de parches ni una improvisación circunstancial. Es una gestión irresponsable frente a los sucesos que ocurren día a día. Y el que paga las consecuencias en su máxima expresión es el vecino, transformado en rehén de un Estado municipal ausente. San Martín fue convertido en rehén de las políticas kirchneristas que hoy se aplican en el distrito.
Las víctimas directas son los vecinos, que sufren, sufren y sufren día a día, mientras el Estado municipal de San Martín prioriza dar explicaciones absurdas sin ningún tipo de solución concreta.
La propaganda reemplazó a la gestión. El relato reemplazó a la acción. Y esa propaganda afecta gravemente la vida cotidiana de la gente, porque detrás de los anuncios no hay respuestas reales, no hay soluciones y no hay presencia del Estado. La acción del municipio es nula, y las consecuencias las pagan siempre los mismos: los vecinos.
Nada de lo que se describe requiere obras faraónicas. Reparar pozos, limpiar basura, colocar contenedores, mantener sumideros, garantizar cámaras operativas, renovar luminarias, iluminar barrios y reforzar controles cuesta una fracción mínima del presupuesto municipal. No hacerlo no es falta de dinero. Es negligencia.
No estoy denunciando: estoy mostrando. Y estoy diciendo cómo hay que hacerlo. En base a todo lo que está sucediendo, estoy trabajando de manera responsable, de acuerdo a los acontecimientos reales que vive nuestro distrito, para construir un gobierno municipal digno, que esté a la altura de las necesidades de mi pueblo. Quiero que el querido pueblo sanmartinense tenga esperanza y tenga fe.
Vamos a trabajar juntos, con los mejores programas de gobierno, para dar solución a problemas que llevan décadas en estado de desidia. Ese es mi compromiso. Con la gente. Con San Martín. Gobernar es hacerse cargo”.







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