VIDEO | Un tirón inesperado, el mar de fondo y una promesa cumplida: quién es el marplatense Roberto Di Giovanni
En una ciudad acostumbrada a convivir con el mar, donde miles de personas tiran la línea cada semana con la esperanza de que pique algo, la jornada de Roberto Di Giovanni terminó convirtiéndose en una de esas historias que se cuentan durante años entre pescadores.
A sus 64 años, este marplatense vivió lo que muchos llaman “la pesca de la vida”: sacar del agua una enorme corvina negra desde la escollera.
Todo empezó como tantas otras veces. Roberto había salido a pescar sin demasiadas expectativas, con la paciencia que dan los años y la costumbre de esperar frente al horizonte. Llevaba varias horas cuando el silencio del mar se rompió con un tirón fuerte en la línea.
Al principio pensó que era un pez pesado, quizás un chucho o algo que había quedado enganchado entre las piedras. Pero a medida que peleaba con la caña entendió que lo que estaba del otro lado era distinto.
La lucha duró varios minutos y llamó la atención de otros pescadores que estaban cerca. Cuando finalmente el pez apareció en la superficie, el asombro fue general. Se trataba de una corvina negra enorme, de esas que casi nunca se ven desde la costa.
Con ayuda de otro pescador logró sacarla entre las rocas. La pieza terminó pesando más de 22 kilos y rápidamente se transformó en tema de conversación entre quienes estaban en la escollera.
Pero para Roberto la historia no se trataba solo del tamaño del pez. Detrás de esa captura había algo más personal. Desde chico pesca, una pasión que heredó de su padre Aquiles, hoy con 95 años.
Fue él quien lo llevó por primera vez al mar cuando apenas tenía diez años, enseñándole a esperar, a observar el agua y a entender que pescar también es una forma de pasar el tiempo junto a alguien.
Por eso, cuando logró sacar la corvina, lo primero que pensó no fue en fotos ni en récords. Pensó en su padre. Cargó el enorme pez en el auto y lo llevó para mostrárselo, como quien vuelve a casa con un trofeo que en realidad pertenece a dos generaciones.
Según contó después, la idea era simple: filetear la corvina, compartirla y recordar aquellas madrugadas de pesca cuando todo empezaba.
En una ciudad donde las noticias suelen girar alrededor de la política, el turismo o las tormentas del Atlántico, la historia de Roberto Di Giovanni apareció como una escena distinta.
No hubo cámaras preparadas ni grandes planes. Solo un pescador, una caña, el mar de Mar del Plata y un momento que terminó cerrando un círculo que había empezado más de medio siglo atrás. Porque a veces la mejor pesca no es la más grande, sino la que llega justo a tiempo para ser compartida.







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