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Zárate: quizás vuelve sin que lo llamen

Osvaldo Cáffaro anunció lo que era un secreto a voces, que tarde o temprano pasaba a trabajar fuera del municipio, teniendo una ‘razón’ para tener que irse de su puesto y pedir licencia.

Por Eduardo Rivas, corresponsal de NOVA en Zárate

Finalmente, el intendente municipal Osvaldo Cáffaro anunció lo que era un secreto a voces, que tarde o temprano pasaba a trabajar fuera del municipio, teniendo una ‘razón’ para tener que irse de su puesto y pedir licencia.

Sin embargo, son múltiples las aristas por las que se puede abordar y analizar esta cuestión y en las próximas líneas planteamos algunas de ellas.

La primera cuestión a destacar es la capacidad de presentar, por parte de las autoridades locales al igual que el presidente Alberto Fernández, una derrota como victoria.

Porque es falso lo que se anuncia de la importancia de la ‘convocatoria’ del intendente a ser parte del Gobierno Nacional, utilizando una analogía militar a la que tan adeptos resultaron ser las autoridades locales, cuando se va como burócrata de turno a completar papeles de suministros en una oscura dependencia en Buenos Aires y deja su puesto al frente del pelotón.

Los que dicen estar en la trinchera eligieron ver la guerra por televisión y a seguro. ¿Y con qué tiene que ver esto y por qué hablamos de derrota? Porque la realidad es que Cáffaro pide licencia como intendente municipal para poder tener una chance, no segura, de poder presentarse como candidato a intendente nuevamente en 2023.

Esto expone dos realidades, la primera es que la movida de Cáffaro forma parte de un proceder más generalizado y organizado del Frente de Todos, donde varios de los intendentes que de acuerdo a la ley no pueden presentarse a un nuevo período fueron cobijados formando parte del gobierno en cargos ignotos, a fin de sumar una chance para dentro de dos años.

En consecuencia, queda claro que el candidato del Frente de Todos en 2023, si la justicia lo habilita, será Osvaldo Cáffaro. La segunda es su angurria de poder y la incapacidad personal y de Nuevo Zárate de generar recambios generacionales y de liderazgos, lo que expone que, en su opinión, él se cree dueño de la Intendencia. Si fuera candidato en 2023 se daría la curiosidad que habría votantes que no habían nacido cuando se candidatea por primera vez.

Pero el eje entonces pasa por la ley que limita en dos las reelecciones consecutivas posibles para el ciudadano o ciudadana que ejerce el rol de intendente.

La Ley 14.836 estipula en su artículo 7, entre las disposiciones transitorias, ‘el período actual de los intendentes, concejales, consejeros escolares, diputados y senadores a la entrada en vigencia de la presente ley, será considerado como primer período’.

Pero la clave está en lo que se menciona en el Decreto Reglamentario de la ley, firmado por la entonces Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal, porque sí, quien le abre la puerta a los Intendentes del Frente de Todos (y a los de Juntos también porque a este colectivo se suben todos) es Cambiemos. ¿Y qué dice el texto en cuestión?

El artículo 1 en el Anexo del Decreto 265/19 que reglamentó la Ley número 14.836 afirma ‘Determinar que la prohibición de reelección para un tercer mandato consecutivo establecida en los artículos tercero del Decreto-Ley número 6.769/58, 148 de la Ley número 13.688 y 13 bis de la Ley número 5.109.

Todos ellos en los términos de la Ley número 14.836-, abarca a quienes habiendo sido reelectos en el mismo cargo para un segundo mandato consecutivo, hayan asumido sus funciones y ejercido por más de dos (2) años, continuos o alternados’, y el artículo 3 del mismo anexo.

‘Determinar que el reemplazo de uno o varios titulares en sus cargos, que ejercidos por concejales suplentes, consejeros escolares suplentes, diputados provinciales suplentes y senadores provinciales suplentes, efectuado por más de dos años continuos o alternados, se computará como cargo ejercido a los efectos de la prohibición de reelección para un tercer mandato consecutivo establecida en los artículos 3° del Decreto-Ley número 6.769/58, 148 de la Ley número 13.688 y 13 bis de la Ley número 5.109 -todos ellos en los términos de la Ley número 14.836-.Se procederá a sumar los tiempos aún en el supuesto de reemplazar a distintos titulares’.

Y he aquí el quid de la cuestión. Por eso la licencia se hizo efectiva antes del 10 de diciembre, porque si la presentaba el día 11 ya habría ejercido por más de dos años.

¿Esto abre la puerta a que Cáffaro se presente en 2023? Aún no, pero esta jugada política lo posiciona en condiciones de realizar el planteo judicial para pedir que se lo habilite.

Esa es la razón de ser de esta licencia. No hay otra. Por más que quieran hacernos creer que es un paso adelante, en realidad es una huida. Siguiendo con las analogías militares, dice el dicho que ‘soldado que huye sirve para otra guerra’.

Fueron curiosas sus justificaciones, porque apelando una vez más a estas analogías, pareciera que se tira un tiro en el pie, ya que afirmó Cáffaro ‘Siempre voy a estar presente en Zárate.

Hay toda una serie de programas nacionales que hoy no tenemos implementados y que seguramente ahora va a ser mucho más viable, por una cuestión de cercanía, los podremos implementar acá.

Hay mucho por hacer: Licitamos programas de lotes con servicios, pero también hay PROCREAR, estamos planteando 200 viviendas para Zárate y así otros tantos programas de los que vamos a estar más vinculados para poder beneficiar a nuestros ciudadanos.

Esto nos da una proyección de ciudad a otro nivel. El hábitat, la salud y la educación son temas que no dependen directamente del municipio.

Es una injerencia directa del nivel nacional.’ y entonces pareciera que si no hubiera un zarateño en determinados cargos políticos no se puede acceder a determinadas políticas, lo cual habla muy mal del gobierno nacional, que según el decir de Cáffaro, se maneja por lobbies y capacidad de presión. Si esto es así, ¿Por qué no lo denunció oportunamente?

Y además, ¿Alguien puede creer en su sano juicio que la realidad habitacional de Zárate se modificará radicalmente porque Cáffaro se haya convertido en un burócrata del área? Por supuesto que no.

Cáffaro estaba dispuesto a ir a Hábitat o a cualquier lugar si eso le garantiza ver una luz al final del túnel para poder volver a presentarse como candidato dentro de dos años. Y a tal punto es así que ni siquiera sabe el puesto que va a ocupar, sino que menciona un genérico ‘coordinación de programas de hábitat’.

Algo por demás llamativo, dado que si no se sabe qué se tiene que hacer y qué lugar se va a ocupar, ¿Cómo saber si se está preparado para ocupar el cargo?

Y como corolario, pide licencia en lugar de renunciar. ¿Por qué lo hace? ¿Por qué si hay un fallo adverso de la Justicia vuelve a su cargo de intendente? Más bien parece la adecuación de aquella frase marxista, de Groucho Marx, ‘Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros’, dejando la puerta abierta para el retorno si las cosas no salen según el plan.


Para los salteños las consecuencias directas de esta jugada de ajedrez político son que Ariel Ríos, a quien nadie eligió como intendente, sea quien más tiempo de mandato esté al frente de la comuna en el período 2019-2023, lo cual también exhibe la falta de honestidad política del intendente, puesto que si renunciaba un mes atrás, correspondía que se hubiera elegido un nuevo intendente en los comicios de noviembre, de esta manera se garantiza tener, como se decía en la España de los ’70, todo atado y muy bien atado.

Otra consecuencia es la incapacidad del novel intendente de ejercer como tal, realidad que quedó expuesta cada vez que tuvo que asumir por la licencia de su jefe, y como muestra, por ejemplo, el rol que tuvo en ocasión de la compra del predio de Concaro, aquella vez que Cáffaro tuvo una repentina lumbalgia y una milagrosa recuperación.

También como posible consecuencia se debe considerar que el reemplazo de Ríos al frente del Ejecutivo, es quien lo sigue en la lista de concejales del Frente de Todos de 2019, Olga Cerato, por lo que cualquier licencia que pide el nuevo intendente, una peronista ocupará la titularidad del Departamento Ejecutivo por primera vez tras 14 años.

Sin embargo, hay que reconocer que esta decisión tomada por Cáffaro es una buena noticia para la mayoría de los vecinos, puesto que ya no lo gobernará, aunque cuesta creer que lo que viene sea mejor.

En definitiva, por más que nos quieran hacer creer que esto es parte de una mejora para el Distrito, no es más que una mejora personal para Osvaldo Cáffaro, quien puso por delante su interés personal al de los vecinos de Zárate.

Lo correcto es renunciar, pero como dijera Mimí Maura, si se quiere ir que se vaya… pero cuidado zarateños, porque el que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen.

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